No necesito morir para ir al cielo
No necesito la luz de la luna y sus celo
No necesito penitencia ni el llanto de mi alma
Mas si tu voz, tus labios, tu calma
-o-
No necesito mis faltas purgar
Ni arrepentirme de mi mundano caminar
No necesito el suplicio de mis sentidos
Mas si tu aliento que acrecenta mis latidos
-o-
Y cuando la duda tu alma asalte
Cuando a mis ideas seas impermeable
Piensa mujer que toda mi felicidad
Emana de tu sonrisa que huele a serenidad
-o-
Porque eres dicha, eres mi aliento
La esperanza líquida de la que me alimento
Y si mis manos las nubes no pueden moldear
Será tu voz la que me eleve y me invite a escapar
-o-
Quizá esta perorata parezca absurda
Ilógica, insulsa, quizá hasta burda
Pero mis palabras destilan toda la sinceridad
Del que ama y toca el cielo con tu fragilidad
-o-
Y cuando pienses que hablo en demasía
Cuando tus oídos se cansen de tal sinfonía
En tu piel, mis palabras, tatúate mujer
Y lleva como blasón mi ternura y todo mi querer
-JC-

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